Hay que ver lo que se le pasa por la cabeza a uno...
Compañeros de Camino:
Virtuosismos:Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com
Miércoles, 28 de septiembre de 2005

Me encuentro en ruta como cada día, visitando pacientes de casa en casa. Como casi siempre, paro a media mañana para tomar algo fresco y reponer fuerzas en un bar del camino. En esta ocasión se trata de una tasca en medio de una pequeña aldea, con poca luz, barra de formica y botellas de licor “O Carro” expuestas en estanterías al fondo desde tiempos inmemoriales (al menos a juzgar por la capa de polvo que tienen encima). En la tasca, el tabernero y dos clientes enfrascados en una curiosa discusión. Uno de los clientes, un hombre de unos cuarenta años, sudoroso, sin afeitar, con la panza y la raja del culo asomando entre los pantalones “Lee” y la camiseta, en la que pone en grandes letras azules “University of Cambrigde”, y al que a partir de ahora llamaré “El Estudiante”, le dice al tabernero:
- Pues a mi el médico siempre me dice que un vaso de vino a la comida es bueno para el corazón, pero eso si, de vino tinto- y enfatiza esta última palabra, como para darle más autoridad a las palabras del galeno.
El tabernero, un hombre mayor que él, de unos cincuenta y pico, jersey azul de punto a rombos blancos, pantalón de pana gris con un paño blanco lleno de lamparones multicolor colgando del cinturón, se encuentra preparando las tapas para el mediodía (hoy ha preparado callos). Lanza al Estudiante esa mirada tan típica de los taberneros, inclinando la cabeza ligeramente hacia atrás, arqueando las cejas y abriendo mucho los ojos, entre “qué sabrás tú” y “a mi me lo vas a contar”, y le contesta:
- De eso nada- acompaña sus palabras bajando la mirada y haciendo el gesto de la negación con el dedo lleno del mojo de los callos- Es muchísimo más sano el vino blanco, sin punto de comparancia. Ya por el tipo de uva se ve, es más limpita (?) y tiene menos graduación. Si lo sabré yo, que llevo sirviendo vino toda la vida...
- Qué carallo vas a saber tú- dijo el Estudiante, llevándose un palillo a la boca – También yo llevo quince años plantando patatas y no por eso soy butánico. Sabrá más el médico que tú, ¿o no?
- Bueno, bueno... los médicos.... los médicos dicen lo que les parece, cuando les da la gana. También te dicen que el tabaco es malo, y mi abuelo, en paz descanse, murió a los 94 años de gripe, fumando celtas sin filtro como un carretero hasta el último día. Si el vino es malo, es por la química que trae, que le echan más mierda que uvas, si lo sabré yo. Por eso pongo siempre vino casero. Es un poco más caro, pero lo bueno, cuesta..
- Pues tú dirás lo que quieras, pero yo prefiero fiarme del médico, que por lo menos le pone buena voluntad, no como tú que sólo quieres sacarme los cuartos. Y eso de que el vino es casero, habría que verlo, que esto sabe a polvos que tira p’atrás.
- ¡Hala!, ¡hay que joderse!- el tabernero señala al estudiante con cara de asombro – pues así te va a lucir el pelo, rapaz. Por lo de pronto, ya me estás pagando la cuenta, que me debes vinos desde la fiesta del año pasado, y casi todos del blanco, tan malo no debe de ser...
En ese momento, dando una palmada en la barra, el segundo cliente interrumpe la conversación. Se trata de un hombre mayor, con la nariz y la cara rojas por el alcohol, vestido con una sucia camisa a cuadros, mal sometida en un sucio pantalón de tergal atado con una cuerda a la cintura. Lleva calzadas unas katiuskas negras salpicadas de mierda de vaca, y en la cabeza un gorro de fieltro verde y amarillo, publicidad de piensos Biona.
- No teneish ni puta idea – dice mirando al tendido – Esh mucho másh sano el vino blanco, y yo osh explico por qué ahora mishmo..
- Si, ho, si. Vas a explicar tú, vas. – le contesta el Estudiante, dirigiendo una mirada de complicidad al tabernero – a ver, ¿por qué, ho, por qué?.
- Puesh muy fácil, vamos a ver: yo bebo vino blanco y meo blanco. Pero bebo vino tinto, y también meo blanco. ¿Donde va el color?.
El tabernero y el Estudiante se miran. Durante unos largos segundos el bar queda en silencio, que rompe el tabernero:
- Bueno, lo importante es que el vino sea casero.
- Tienes razón. – contesta el estudiante – Ponme otra - y hace una pausa para mirar la taza con recelo- pero que sea de blanco, que este sabe a polvos.
Desvarías,Suso | Relatos (casi basados en hechos reales) | Comentarios (4) | Referencias (0)
Tippex Caldera | 04-10-2005 23:15:35
Suso | 06-10-2005 11:22:51
Massona | 07-05-2006 13:20:47
Padrenda | 16-07-2006 11:02:22