Hay que ver lo que se le pasa por la cabeza a uno...
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Jueves, 04 de agosto de 2005

Tengo un buen amigo (¡oh, si, lo tengo, e incluso más de uno!) que tiene la suerte de poseer las características fundamentales de un buen narrador de historias gallego: una forma natural de ambientar las historias, que hace que enseguida tengas la sensación de conocer a los protagonistas tanto como él; esa forma de contarlo, imitando las voces de los protagonistas que hace tan divertido el desarrollo como el final, o incluso más; y, lo más importante de todo, un arsenal de historias inagotable que actualiza permanentemente. De todas las que me ha contado, ésta es una de mis favoritas:
El señor Pepe do Caseto (llamémoslo así) tiene un problema: necesita un vehículo para cargar con la chatarra con la que se gana la vida, allá por el sur de La Coruña, ya que trasladarla a mano en el carretillo se le hace cada vez más fatigoso. Así que decide comprarse un coche de segunda mano, y, tras mucho buscar, le compra por un precio muy apañado el coche a una señorona de la zona, un horrendo vehículo rosa muy viejo, que ella no usa ya. Para facilitar su trabajo, Pepe do Caseto le arranca parte del techo al vehículo y en él se dedica a su trabajo de chatarrero mucho más cómodamente que antes, donde va a parar, y además con mucho más éxito que antes, ya que su improvisada camioneta enseguida se convierte en el tema de conversación de la gente que lo ve recoger la chatarra por los alerededores.
Un día unos señores muy elegantes van a hablar con Pepe do Caseto. Quieren comprarle su coche, reconvertido por obra y gracia de la Rotaflex, en un chatarromóvil muy eficaz. El señor Pepe, muy extrañado, mira a su vehículo, mira a los señores, otra vez al coche, y les pregunta por qué quieren llevarse aquel coche, que además de viejo y feo, es lento y está mutilado por el techo. La respuesta cambió la vida del señor Pepe por completo: el coche en el que había estado transportando la chatarra para su sustento era nada más y nada menos que un Rolls Royce auténtico. La comidilla de que en la zona de Coruña trabajaba un chatarrero que trasladaba su mercancía en Rolls había llegado a los oídos de los representantes de la marca, que escandalizados por el hecho de que el mismo vehículo en el que posan sus traseros príncipes, reyes, jefes de estado y demás chupópteros y peces gordos en general se estuviera usando para un trabajo honrado por un paria cualquiera, decidieron abonarle al señor Pepe do Caseto el importe del vehículo, haciendo al señor Pepe y al negocio de la chatarra asombrosamente rico de la noche a la mañana.
Para que después digan que no existen los golpes de suerte...
PD: gracias, Osemanué, por tus generosos comentarios, como ya habrás adivinado, no tengo ni la más remota idea de para que sirve lo de la sindicación (acepto pistas...).
Susana, mi amor, ya sé que tienes pesadillas con lo de que me meta a las olas en la playa, pero es que me gusta tanto... te quiero, minita.
Desvarías,Suso | Relatos (casi basados en hechos reales) | Comentarios (1) | Referencias (0)
Bo Peep | 05-08-2005 17:37:32